Bautismos




Los Bautismos tienen lugar los días sábados a las 17 hs. Se celebra en grupos de hasta 6 niños.
De este modo la Iglesia recibe a sus nuevos hijos y todos
revivimos la Gracia de nuestra propia incorporación a la Familia de Dios.
La inscripción para los Bautismos se efectúa en la Secretaría Parroquial (de lunes a viernes de 16.00 a 20.00 hs.) por lo menos un mes antes con la siguiente documentación:
Padres:
-Si son casados por Iglesia y por Civil: las dos libretas de Matrimonio
-Si no son casados por Iglesia: La Libreta del Matrimonio Civil
-Si no son casados: Partida de Nacimiento del bebé y documentos de los papás.
Padrinos:
Deben tener más de 16 años y deben estar Bautizados.
Deberán acercarnos el nombre completo de los padrinos, el nombre de la Parroquia de Bautismo (de los padrinos) y la localidad de la misma.
Los padres y padrinos deberán realizar una charla pre-bautismal que se realiza todos los días viernes a las 20.00 hs. En el momento de inscribirse al Bautismo,
se les indicará la fecha de la charla.


Un poco más sobre el Bautismo (Catecismo de la Iglesia Católica 1213-1284)
El santo Bautismo es el fundamento de toda la vida cristiana, el pórtico de la vida en el espíritu y la puerta que abre el acceso a los otros sacramentos. Por el
Bautismo somos liberados del pecado y regenerados como hijos de Dios, llegamos a ser miembros de Cristo y somos incorporados a la Iglesia y hechos partícipes
de su misión.
La iniciación cristiana se realiza mediante el conjunto de tres sacramentos: el Bautismo, que es el comienzo de la vida nueva; la Confirmación, que es su
afianzamiento; y la Eucaristía, que alimenta al discípulo con el Cuerpo y la Sangre de Cristo para ser transformado en Él.
"Vayan y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos,bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a vivir todo
lo que yo les he mandado" (Mt28,19-20).
El Bautismo constituye el nacimiento a la vida nueva en Cristo. Según la voluntad del Señor, es necesario para la salvación, como lo es la Iglesia misma, a la
que introduce el Bautismo.
El rito esencial del Bautismo consiste en sumergir en el agua al candidato o derramar agua sobre su cabeza, pronunciando la invocación de la Santísima Trinidad,
es decir, del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
El fruto del Bautismo, o gracia bautismal, es una realidad rica que comprende: el perdón del pecado original y de todos los pecados personales; el nacimiento a
la vida nueva, por la cual el hombre es hecho hijo adoptivo del Padre, miembro de Cristo, templo del Espíritu Santo. Por la acción misma del bautismo, el bautizado
es incorporado a la Iglesia, Cuerpo de Cristo, y hecho partícipe del sacerdocio de Cristo.
El Bautismo imprime en el alma un signo espiritual indeleble, el carácter, que consagra al bautizado al culto de la religión cristiana. Por razón del carácter, el Bautismo
no puede ser reiterado.
Los que padecen la muerte a causa de la fe, los catecúmenos y todos los hombres que, bajo el impulso de la gracia, sin conocer la Iglesia, buscan sinceramente a
Dios y se esfuerzan por cumplir su voluntad, pueden salvarse aunque no hayan recibido el Bautismo.
Desde los tiempos más antiguos, el Bautismo es dado a los niños, porque es una gracia y un don de Dios que no suponen méritos humanos; los niños son
bautizados en la fe de la Iglesia. La entrada en la vida cristiana da acceso a la verdadera libertad.
En caso de necesidad, toda persona puede bautizar, con tal que tenga la intención de hacer lo que hace la Iglesia, y que derrame agua sobre la cabeza del candidato
diciendo: "Yo te bautizo en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo".